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lunes, 2 de agosto de 2010

LA DISPUTA POR EL TRONO

 

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Todo indica que los priistas solamente estaban esperando la entrega de la constancia a Javier Duarte como gobernador electo para iniciar el jaloneo interno en busca del manejo del partido estatal y el cobro de las cuentas y saldos que la elección dejó.

Especialmente porque (hay que repetirlo hasta el cansancio) el desaseo que la actual presidencia del partido mostro durante su gestión ya tiene en el borde de la histeria a muchos consejeros que claman la inmediata renovación por alguien con mayor soltura en decisiones y capacidad para enfrentar la nada fácil lucha postelectoral en el TRIFE.

Así, al escenario vuelve Ranulfo Márquez, quien desde hace seis meses ha sido nombrado y renombrado como el candidato natural y con más tablas para suceder a Jorge Carvallo Delfín, pero que cada que saca la cabeza para entrarle al relevo le salen curiosamente “pendientes administrativos” y acusaciones que le empantanan la aspiración.

Y lo extraño es precisamente eso, que cada vez van saliendo cifras, datos y montos que sustentan acusaciones en los que el nombre del titular de la SEDESMA sale a relucir con una precisión y manejo informativo que solo se puede concebir en un juego de instrucción superior para avivar el fuego amigo, si es que a eso se le puede dar tintes de amistad, en el aparente mensaje del “estate quieto”.

Porque se comenta desde hace mucho que a Márquez Hernández le ha pesado su innegable vínculo con la presidenta nacional del PRI, Beatriz Paredes Rangel, por lo que la desconfianza era, y al parecer sigue siendo, que los intereses de la dirigencia nacional prevalecieran en las decisiones político-partidistas de Ranulfo,por encima de las del ejecutivo estatal.

Quizá por eso de la nada, han salido otros nombres de aspirantes a la silla que Jorge Carvallo Delfín sólo calentó, justo cuando una vez más se decía que en la primera semana de agosto el ex titular de la Secretaría de Protección Civil, tomaría posesión.

Uno es Fidel Kuri Grajales, quien al parecer busca en la presidencia del partido la oportunidad del revanchismo para con sus muchos detractores en su natal Orizaba.

Otro autodestapado es el actual diputado local Raúl Zarrabal Ferat, quien busca reivindicarse ante los ojos del fidelismo por la decisión de su padre Raúl Zarrabal García de aliarse con Miguel Ángel Yunes. Porque para nadie es un secreto que en esta administración la relación que el número uno tiene con el progenitor lo mismo puede hacerte candidato, diputado, o costarte la carrera política.

Y finalmente, el ex aspirante a la candidatura para gobernador Héctor Yunes Landa, quien a pesar de mantenerse públicamente reservado se ha mencionado en los corrillos políticos recientemente con mayor fuerza por ser quien en última instancia conciliaría la decisión entre Paredes Rangel y Herrera Beltrán en una especie de premio de consolación.

Tres personalidades que con la venia y mensaje del gobernador o por iniciativa propia, ya se perfilan para mantener inquieto a Ranulfo Márquez…una vez más…y por lo menos esta semana.

¿CUAL OPOSICION?

En perspectiva, para los amigos lectores que mencionan que poco o nada se menciona a la “oposición”, ahí les dejo la reflexión del recién nombramiento de Edel Álvarez Peña, Gladys Pérez Maldonado y Fernando Charleston Salinas como magistrados del Tribunal Superior de Justicia, a iniciativa del gobernador y con la voluntad aprobatoria del pleno del congreso, es decir todas, lea usted bien, todas las fracciones partidistas.

¿Alguna duda de la “plenitud del pinche poder”?

miércoles, 28 de julio de 2010

¿DIALOGO POR ELECCIONES?


Algunos sostienen que lo que para Miguel Ángel Yunes parecía un paseo por los tribunales federales en su lucha por la anulación de la elección a gobernador, y con el respaldo del Presidente de la República, podría no serlo, toda vez que al Gobierno Federal le urge establecer un diálogo inmediato con todos los interlocutores políticos para enfrentar la peor de sus pesadillas: el narcoterrorismo.
Felipe Calderón no tendría para nada el respaldo de la fracción priísta en la cámara de diputados, ni en la de sanadores, ni en el CEN del PRI, si arrebatara Hidalgo, Durango o peor aún, Veracruz, del control político priísta.

Desplegada de la marcha


Un diálogo, o un acuerdo sin la participación el PRI para enfrentar al narco-terror, suena, por decir lo menos, fútil y chato.
He aquí el dilema y las nuevas circunstancias a las que se enfrentan los tribunales federales en caso de verse tentados a anular las elecciones en cualquiera de los estados.
Recordemos que después del descalabro electoral y la euforia panista por los resultados, Cesar Nava, Presidente del CEN del PAN sostuvo… “hay dos tareas por hacer a corto plazo: cerrar la fase electoral como alianza en Hidalgo y Durango, y como PAN en Veracruz”. Y La postura oficial del CEN del PRI es … “en el PRI no hay estira y afloja, en el PRI y con Beatriz Paredes las elecciones no se negocian porque los triunfos electorales fundados en la decisión mayoritaria se tienen que respetar…para nosotros los triunfos legítimos que obtuvo el PRI y nuestros candidatos están fundados en la voluntad mayoritaria de los ciudadanos y los vamos a defender con todos los instrumentos legales y con todas las fuerzas de nuestro partido…no habrá presiones ni chantajes políticos que dobleguen a los priistas”.
¿Quien esta dispuesto a ceder, quien tiene la mayor presión encima? El Gobierno Federal que requiere de una interlocución con el PRI para sacar adelante acuerdos para la gobernabilidad y para la estabilidad del país, o el PRI quien tiene la amenaza de que los tribunales anulen, todas o algunas de las elecciones impugnadas.
Si el Presidente, en aras de un inmediato y urgente diálogo, se siente tentado a empezar de cero, a promover que los saldos de las elecciones son cosa del pasado, y deja colgados a sus candidatos y al presidente nacional de su partido en su estrategia electoral, si decide poner a debate y critica su estrategia de seguridad pública, ésta será modificada. Sectores clave en el país rechazan que la estrategia para enfrentar el fenómeno del tráfico de drogas sea la vía armada y un enfoque militar y represivo. Organizar foros con las organizaciones civiles y los partidos políticos acabarán enjuiciando la actual estrategia y pugnaran por enfoques más integrales y reformistas, como la legalización de ciertas drogas y el pacto con los cárteles de la droga.
Aquí la ganancia sería relativa, la relegitimación por el diálogo frente a la sociedad en su conjunto. Y la manipulación mediática del consenso político frente a la narcoviolencia. Gana el Presidente.
Pero si los tribunales anulan algunas elecciones, Durango o Veracruz, principalmente, la respuesta priísta será airada y contundente. El Presidente estaría resignado a la soledad del gobierno autoritario y a fortalecer una ineficaz pantomima de diálogo con otros partidos. Tendría la oposición real del PRI en la cámara y enfrentaría la crítica mordaz y acida a toda acción de Gobierno: reasignación del Presupuesto Federal, abuso y control de la COFETEL, Corrupción Panista en PEMEX, Uso electoral del programa Oportunidades, Dispendio en algunas partidas federales como comunicación social, Fallida estrategia de Seguridad Pública, deteriorada Imagen al exterior, etc. etc. El PRI le apostaría al desgaste y erosión del panismo al frente del Gobierno Federal. Y no son pocas las voces internas en el PRI que claman por una línea de este tipo, más antagónica y de deslinde programático con el Gobierno Federal (Bartlett, Labastida, Fidel, etc.)
Aquí la ganancia sería estrictamente electoral, desarticular financiera y políticamente al PRI y obstaculizar cualquier posibilidad de triunfo en el 2012. Gana el Presidente.
Si en ambos casos gana el Presidente, ¿donde pierde menos? ¿O que le interesa más al Presidente, la legitimidad o el triunfo en el 2012? Ahí está la clave.

Sitio Oficial: http://noticiasvera.blogspot.com/

miércoles, 14 de julio de 2010

POR LA RUPTURA Y LA CONFRONTACIÓN


 

Los resultados electorales modificaron la correlación de fuerzas a nivel nacional y crearon varios espacios para la confrontación y la ruptura. El primero de ellos fue sin duda una falta de consenso respecto de la estrategia de seguridad y de lucha contra el narcotráfico; la segundo, La falta de acuerdos legislativos y la consecuente parálisis en el escenario legitimado para el debate y el acuerdo; Un tercero abrió un espacio donde se pudieron aliar el PAN y el PRD para derrotar al PRI en casi cualquier estado del País. Aún y contra opiniones de corrientes internas en el PAN y el Gobierno Federal. El cuarto, una abierta ruptura con la legalidad y los principios básicos de toda justa electoral, la intervención del gobierno federal a favor de sus candidatos y la intervención de los gobernadores a favor de los suyos; El quinto, el crimen, no del todo circunstancial, de un candidato del PRI a la gubernatura; el sexto, el éxito electoral de la alianzas y la consecuente derrota y expulsión del PRI en bastiones electorales y financieros para el proyecto de retorno a la presidencia de la república; el séptimo, la visible voluntad presidencial para ganar Durango y/o Veracruz, así sea vía los tribunales, y así acabar por descarrilar la estructura financiera y electoral del Priismo nacional. El octavo, el anuncio, casi festejo, de una virtual alianza electoral en contra del PRI en el Estado de México y quizá también en algunos otros estados de la república, para las elecciones del próximo año.pE%C3%91A NIETO Y CALDERON
Aún y cuando el Presidente Calderón aparece como uno de los vencedores de la elección del pasado 4 de julio, está claro que terminó por cavar un abismo o una fosa entre la Presidencia y el PRI. Por lo cual no se ve en el horizonte inmediato ningún acuerdo político, ni mucho menos legislativo, para sacar adelante las reformas obligadas y rescatar a este país del atolladero en el que se encuentra.
Se alió al PRI para garantizar su llegada a la Presidencia, su legitimidad, y acosar al PRD de Andrés Manuel López Obrador, pero el PRI le apostó a un presidente débil y le condicionó su apoyo político y evitó cualquier reforma legislativa que le beneficiara política y electoralmente. Ya en pleno declive y casi desarmado para las batallas electorales por venir, Calderón invirtió su juego, se alió al PRD de Jesús Ortega y se decidió a buscar la derrota electoral del PRI en varios estados, para fortalecerse en el camino de la sucesión presidencial en el 2012.
La estrategia esta clara, sin acuerdos políticos ni legislativos en la primera mitad del sexenio, enfrascado en una lucha desgastante contra el narcotráfico; arrinconado por facciones de su propio partido, sometido a un cuestionamiento permanente por su legitimidad; y en la perspectiva de tener que devolverle él el Poder al PRI, el Presidente reaccionó y apostó, para la segunda mitad del sexenio por la ruptura y la confrontación.